Autor: Mirko Senda
"Por la libertad de mi pueblo, he renunciado a todo...
No veré florecer a mis hijo". Micaela Bastidas
M
adre de tus brazos
bebí la esperanza y la justicia
sé que tu corazón comprende mi lucha,
sé que tus ojos brillan cuando alcanzo la cima
sé que tu mirada se entristece y me fustiga
si tu lección de amor y lucha, se me aleja.
Madre, te despojas de tu pan
y en tu hambruna, despiertas
la fuerza y libertad que me guía.
Los surcos de tu belleza son parto etero
de dignidad y justicia,
es un grito de amor...
Madre, llevo tu mano ardiente,
tu puño y tu ira para derrotar
a impíos, cobarde e imperialistas.
Tú voz a tomado el cielo,
suena a amor socialista,
eco indomable de mujer
que me da alas para volar
en defensa de la humanidad,
la patria y la vida.
Madre, la curva de tu sonrisa
delata que me esperas con angustia
me entregaste a la vida, a la revolución
a sabiendas que quizás nunca volvería.
En lo mas hondo de ti, el grito
de tus huesos, se consuela
reclamado que te pertenezco
como el aire junto al pueblo que avivas.
La mujer peruana, vanguardia de resistencia y bastión de amor al Perú
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